La dama del piano por Enrique Franco
Ella, antes hermosa como un Serafín, venida de las profundidades del Paraíso, más alla del horizonte, en una noche de hastío perdió su camino... envidiosa de los pájaros cantores y cautivada por el leve siseo de la Madre Naturaleza...oh pensamientos impuros impulsados por la belleza, le quitaste de la manera más terrible su pobre alma inquieta.
Y asi, absolutamente embelesada, tocó y tocó, y sus dedos ya descarnados, insensibles al dolor, siguieron tocando...por siempre...
Oh viajeros aléjense de ese piano si es que disfrutan vivir, porque aunque sea la melodia más preciosa y divina tocada por esa hermosa mujer, no es mas que un engaño, pues las teclas de marfil son tocadas por la carne podrida y huesos del cadaver de lo que alguna vez fue una joven doncella.
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